El sistema eléctrico mexicano ha cruzado el punto de no retorno. Con el arranque del Plan Energético 2025–2039, la red ya no solo transporta electrones: ahora procesa datos, gestiona almacenamiento masivo y redefine quién es el dueño de la energía.
Redacción Latank Media
El inicio de 2026 es el punto de quiebre para la infraestructura energética de México. Tras un 2025 marcado por ajustes regulatorios y el despliegue del Plan Energético 2025–2039, el sistema eléctrico nacional ha dejado de ser una red pasiva para convertirse en un ecosistema digitalizado. Con la meta de añadir 28 GW de capacidad limpia en este sexenio, el país navega en la necesidad de una red resiliente.
Estamos hablando de una escala masiva que transformaría por completo la matriz energética de un país.
- En promedio, 1 GW puede abastecer a entre 750 mil y 1,000,000 de hogares (dependiendo del consumo).
- 28 GW podrían iluminar a unos 21 a 28 millones de hogares.
- Esta capacidad cubriría casi el 75% de las casas del país, ya que México tiene aproximadamente 35 millones de viviendas particulares habitadas.
Aquí el ranking de las tendencias que están dictando las reglas del juego:
1. Almacenamiento Energético (BESS): El nuevo activo estratégico.
El almacenamiento ha dejado de ser un complemento opcional para convertirse en el eje central del sistema. Con regulaciones que ya exigen requisitos mínimos de baterías por cada megavatio instalado, el almacenamiento masivo es hoy la herramienta clave para dar firmeza a las renovables. Ya no se trata solo de guardar energía, sino de garantizar la estabilidad de una red que busca ser más limpia sin sacrificar la continuidad operativa.
2. Digitalización e Inteligencia Artificial: El cerebro de la red.
La modernización de la infraestructura ha escalado hacia una “digitalización total”. La integración de sistemas SCADA por sus siglas en inglés Supervisory Control and Data Acquisition (Supervisión, Control y Adquisición de Datos) en conjunto con la Inteligencia Artificial es ahora obligatoria para gestionar la intermitencia de las fuentes solares y eólicas.
En el pasado, si un transformador fallaba en una zona remota, la CFE o la empresa eléctrica se enteraban porque los vecinos llamaban para reportar el apagón. Con SCADA, el sistema detecta la falla en milisegundos, identifica el punto exacto y puede, incluso, desviar la energía por otra ruta automáticamente.
Esta tendencia permite optimizar la operación en tiempo real, transformando una red antigua en una smart grid que no es mas que la modernización de la red eléctrica mediante la integración de tecnologías digitales y de comunicación. Su magia reside en transformar una infraestructura pasiva en un ecosistema dinámico.
3. Microrredes y Electrificación Industrial: El motor del Nearshoring.
Para la industria exportadora, la continuidad es supervivencia. Las microrredes —que combinan generación fotovoltaica con gestión avanzada— se han multiplicado en los parques industriales durante 2024 y 2025. Esta tendencia, impulsada por la demanda de la electromovilidad y la manufactura pesada, permite a las empresas reducir interrupciones y cumplir con metas de descarbonización que hoy ya tienen carácter obligatorio.
4. El Nuevo Prosumidor: Del autoconsumo a la gestión compleja.
La reforma de 2025 cambió las reglas del juego para quienes generan su propia energía. Con el esquema tradicional de net-metering (uno-a-uno), los usuarios han pasado de ser simples consumidores a “prosumidores” sofisticados. Ahora, el éxito financiero de un proyecto solar depende de su capacidad de gestionar excedentes y utilizar almacenamiento propio.
5. Democratización Solar: El mercado de las azoteas.
A pesar de los ajustes regulatorios, la energía solar distribuida sigue imparable. Con un mercado que ya superaba los mil millones de dólares en 2024. Hasta el cierre de 2024, México registró 367,207 contratos de interconexión (casas y negocios que generan su propia energía), un aumento neto de más de 32,000 nuevos usuarios en solo un año.
La reducción de costos y la aparición de nuevos modelos de financiamiento han permitido que hogares y pequeños negocios adopten tecnologías limpias. La energía ya no solo fluye desde las grandes centrales, sino desde miles de techos que buscan autonomía y ahorro.
Preguntas Latank para pensar:
- La meta de los 28 GW: México busca añadir una cantidad masiva de energía limpia este sexenio. ¿Consideras que la regulación actual incentiva lo suficiente la inversión privada para alcanzar este objetivo ambiental?
- Descarbonización obligatoria: ¿Crees que las empresas están adoptando estas tendencias por una conciencia climática real o simplemente para evitar las sanciones de las nuevas normativas ambientales?







