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La educación en América Latina se transforma desde el territorio: con tecnología adaptada, docentes y cuidadores como protagonistas, enfoques inclusivos y soluciones comunitarias

Sembrar el futuro: los resultados del liderazgo colectivo en la educación

La educación en América Latina se transforma desde el territorio: con tecnología adaptada, docentes y cuidadores como protagonistas, enfoques inclusivos y soluciones comunitarias

Por Samantha Nolasco (@aguunda)

Datos de valor:

  • 1 millón de estudiantes abandonaron el sistema escolar en México durante el ciclo 2024-2025.
  • 3 de cada 4 estudiantes de 15 años en América Latina carecen de las competencias básicas en matemáticas.
  • 60 países integran la red global a la que pertenece Enseña por México.
  • 12 países de América Latina colaboran activamente dentro de la red Teach for All.
  • En 14 estados de la República Mexicana opera Enseña por México.
  • 1,000 profesionales han formado parte de Enseña por México.
  • 200 mil estudiantes han sido impactados positivamente por el modelo de liderazgo colectivo.

América Latina educa en un territorio atravesado por desigualdades históricas, pero también por una creatividad persistente. Enseñar y aprender en la región nunca ha sido un acto meramente pedagógico, hay mucho más en juego de la enseñanza como una práctica social, política y, muchas veces, de resistencia. 

Como botón de muestra está el contexto mexicano, en donde hay esfuerzos que nutren la esperanza pese a las adversidades. En entrevista para Latank Media con Ana Gómez Gallardo, directora de Operaciones de Enseña por México, la experta no solo habla de educación, habla de justicia social y de “la reconstrucción de un sistema que, durante décadas, ha dejado a millones atrás”.

Desde su llegada a México en 2013,  Enseña por México, ha tejido una red de transformación que hoy se extiende por 14 estados, impactando la vida de más de 200 mil estudiantes a través del compromiso de más de 1,000 profesionales

De acuerdo con los datos de Enseña por México el sistema actual parece diseñado como una prueba de resistencia. “Al día de hoy solo se destinan 96 pesos al año por docente para capacitación”, señala Gómez Gallardo, subrayando la desproporción entre las expectativas que ponemos en la educación con tan pocos recursos.

El impacto de este abandono sistémico es tangible:

  • En el ciclo escolar 2024-2025, 1 millón de estudiantes abandonaron la escuela en México
  • 3 de cada 10 jóvenes dejaron el bachillerato
  • A nivel regional, 3 de cada 4 estudiantes de 15 años en América Latina no alcanzan competencias básicas en matemáticas

“No es que los estudiantes quieran abandonar la escuela, sino que tienen que hacerlo por necesidad”, explica Ana, enfatizando que el talento es universal, pero el acompañamiento es limitado.

Líderes de educación para un sistema real

La respuesta de Enseña por México es una apuesta por el liderazgo colectivo. Su programa de dos años invita a profesionales de diversas áreas a sumergirse en comunidades vulnerables. Allí enseñan; colaboran con directivos, familias y estudiantes para transformar el entorno desde la realidad del territorio.

El enfoque va más allá de las pizarras, se centra en el desarrollo de habilidades socioemocionales como la autoconciencia, la empatía y la puntualidad. Para la organización, fortalecer el interior del estudiante es el requisito previo para el éxito académico.

“Queremos que los estudiantes puedan soñar en grande, pero también que sepan que esos sueños se pueden hacer realidad”, afirma Ana, rechazando la idea de que un niño deba ser una “estrella solitaria” que triunfe a pesar de un sistema que pone obstáculos y no oportunidades para destacar académicamente.

Cerrando la brecha de la casa al aula

Uno de los valores innovadores de la organización es el trabajo con los cuidadores primarios (padres, abuelos y tíos). A través del programa “Jugamos juntos”, enfocado en la educación inicial de niños de 0 a 5 años, cuando buscan romper ciclos generacionales y construir acciones de “cuidado sensible y cariñoso”.

Durante décadas, la educación latinoamericana cargó con sistemas diseñados para contextos urbanos, homogéneos y formales, mientras gran parte del territorio —rural, indígena, periférico— quedaba al margen. Hoy, las soluciones empiezan a reconocer esa diversidad.

Incluso, y muy importante, es que este esfuerzo de inclusión se extiende a las comunidades indígenas en México, donde la organización trabaja para rescatar lenguas y cosmovisiones que a menudo son ignoradas por modelos educativos centralizados. “Se construyen más puentes de involucramiento para que haya un vínculo directo entre la casa y la escuela”, comenta Ana sobre este cambio de paradigma.

Hoy, el impacto de Enseña por México —miembro de la red global Teach for All, presente en más de 60 países— se ve reflejado en sus egresados. Estos nuevos líderes ya ocupan posiciones estratégicas en fundaciones, empresas y el gobierno, tomando decisiones desde la compasión y el entendimiento real de las necesidades de la vida diaria.

Teach For All se fundó en el año 2007 como una red global sin fines de lucro para enfrentar un problema común en distintos países: la desigualdad educativa vinculada al origen socioeconómico. Su creación estuvo liderada por Wendy Kopp en América, junto con Brett Wigdortz, en Reino Unido, a lado de otros líderes educativos de diversas regiones que impulsaban iniciativas similares en sus propios contextos.

La organización surgió al reconocer que expandir un solo modelo educativo a nivel internacional no era viable ni deseable. En lugar de ello, Teach For All se planteó como una alianza de organizaciones locales independientes, capaces de adaptarse a sus realidades nacionales, pero conectadas por una misión compartida: desarrollar liderazgo para transformar los sistemas educativos a largo plazo. 

En vísperas del Día Internacional de la Educación, el mensaje de Ana Gómez Gallardo es contundente de quien ha visto el cambio de cerca: 

“Invertir en educación es invertir en justicia social”

La esperanza no es un sentimiento pasivo, sino una construcción colectiva. “Somos más buenos, hay un montón de gente con la capacidad y el potencial para hacer cambios”, nos comenta.

  • Preguntas para pensar Latank:

    ¿Puedes pensar en un sistema educativo que no sea pasivo sino activo? ¿Lo has probado, cómo te ha funcionado?

    ¿Qué cambios harías al sistema educativo de tu localidad? ¿Por qué?

    ¿La educación se termina en los primeros años de vida o puede ser continuo, incluso siendo un cuidador primario? ¿Cómo?

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