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A través de la campaña "Nos Une el Mundo que Queremos" impulsada por la compañía de bebidas, Coca-cola, se buscará acelerar la colaboración entre el sector público y privado para enfrentar los retos ambientales y sociales de la región.

El fin de la ‘minería’ de agua: el plan para que Zumpango y Guadalupe rescaten al Valle de México

Con una estrategia basada en humedales y plantas potabilizadoras, el proyecto de Conagua busca generar 3,000 litros por segundo y reducir la dependencia crítica del Sistema Cutzamala

Durante décadas, la gestión del agua en el Valle de México ha seguido una lógica extractivista: perforar más profundo, traer agua de más lejos y desechar la lluvia. Sin embargo, el modelo ha llegado a su límite.

Hoy, la apuesta cambia de dirección. No se trata de buscar nuevas fuentes a cientos de kilómetros, sino de sanar lo que ya tenemos en casa. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha puesto en marcha un ambicioso rescate de la Presa de Guadalupe (Cuautitlán Izcalli) y la Laguna de Zumpango. No es solo un proyecto de limpieza; es una reingeniería hídrica que promete transformar estos cuerpos de agua en el motor de autonomía para miles de familias.

Una apuesta de 3,000 litros de agua por segundo

La magnitud del proyecto se entiende con números claros. Actualmente, el municipio de Cuautitlán Izcalli recibe unos 350 litros por segundo del Sistema Cutzamala. El nuevo sistema integral entre Guadalupe y Zumpango proyecta aportar hasta 3,000 litros por segundo a la región.

“La idea es que municipios como nosotros dejemos de recibir agua del Cutzamala y la obtengamos de este sistema”, señaló Daniel Serrano Palacios, alcalde de Cuautitlán Izcalli.

Este movimiento generaría un efecto dominó positivo: el agua del Cutzamala que ya no se consuma en esta zona podrá fortalecer el abasto en el Valle de Toluca, además de generar un ahorro energético masivo al reducir la necesidad de bombear líquido a grandes altitudes.

De la extracción al almacenamiento inteligente

El corazón de esta innovación social y técnica radica en romper el ciclo de la “minería hídrica” —la explotación de pozos que agotan los acuíferos y causan hundimientos—. El plan se divide en dos frentes estratégicos:

  1. Presa de Guadalupe: Se centra en el saneamiento y la construcción de una planta potabilizadora. Para asegurar que el agua llegue limpia, se prioriza la conclusión de colectores marginales, una barrera de infraestructura que evitará que las descargas residuales contaminen el embalse.
  2. Laguna de Zumpango: Aquí la solución es de naturaleza híbrida. Desde el 2 de enero, se iniciaron trabajos para rehabilitar 18 kilómetros de bordos y, lo más innovador, la construcción de humedales. Estos ecosistemas artificiales actúan como filtros naturales, mejorando la calidad del agua y recuperando la capacidad de almacenamiento de la laguna.

A diferencia de las promesas de largo aliento que suelen diluirse, este proyecto ya tiene maquinaria en campo. En el perímetro de Teoloyucan, los trabajos de rehabilitación de la geometría original del embalse tienen como fecha de conclusión el 28 de septiembre de este año.

La colaboración interinstitucional también es clave. El gobierno municipal de Cuautitlán Izcalli ya ha puesto a disposición dos predios para la ubicación de la planta tratadora, agilizando los trámites legales para que la infraestructura sea una realidad en el corto plazo.

Un nuevo paradigma hídrico

Este megaproyecto representa un giro crítico en la política pública: pasar de una visión de “desecho” a una de “recirculación”. Si logramos que el agua de lluvia y los escurrimientos locales se traten y consuman en la misma región, el Valle de México podría estar dando sus primeros pasos hacia una resiliencia real.

La crisis hídrica no se resuelve rezando para que llueva; se resuelve gestionando con inteligencia lo que cae y protegiendo los vasos reguladores que la naturaleza nos dio. El rescate de Zumpango y Guadalupe no es solo una obra de ingeniería, es un cambio de narrativa sobre el futuro del agua en el país.

¡Queremos escucharte!

  • ¿Crees que este modelo de autonomía hídrica debería replicarse en otras ciudades del país?
  • ¿Qué otros cuerpos de agua en tu región necesitan una intervención urgente?

Cuéntanos en los comentarios y comparte esta nota para impulsar soluciones reales al problema del agua.

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