Tras el anuncio de Kristalina Georgieva en Davos, el mundo respira con un crecimiento revisado al alza para 2026
La economía global parece haber aprendido a boxear contra las cuerdas. Cuando todos esperaban el “knockout” tras años de policrisis, los datos cuentan una historia distinta.
Desde las montañas de Davos, en el marco del Foro Económico Mundial (WEF), Kristalina Georgieva, Directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), soltó una bomba de optimismo moderado: la economía mundial no solo resiste, sino que acelera.
El dato en Davos: inesperado
El FMI ha revisado al alza sus proyecciones, situando el crecimiento global para 2026 en un sólido 3.3%. Esta cifra es superior a las estimaciones previas y refleja una “increíble resiliencia”, un término que Georgieva utilizó para describir cómo los mercados y las sociedades han absorbido los choques inflacionarios y geopolíticos mejor de lo esperado.
Sin embargo, en LATANK Media sabemos que los números macroeconómicos suelen quedarse en las nubes si no bajan a la tierra. El crecimiento por sí solo es inercia; el crecimiento con propósito es innovación.
Más allá de la cifra: la historia de la “resiliencia invisible”
Para entender este 3.3%, hay que mirar fuera de las salas de conferencias de Suiza. La resiliencia no es un concepto abstracto del FMI; tiene rostro. Es la historia de las fintech en América Latina que bancarizaron a millones durante la crisis, o de las cooperativas agrícolas en África que diversificaron cultivos ante el cambio climático.
El mensaje de Georgieva en redes sociales fue claro: la economía mejora, pero el llamado urgente es hacia la inclusión. No se trata de crecer más, sino de crecer mejor. La innovación social hoy no es una opción “filantrópica”, es el motor que sostiene ese porcentaje de crecimiento. Cuando una economía integra a las mujeres, a los jóvenes y a las zonas rurales, el techo del PIB se eleva de forma orgánica.
Propuesta: ¿Cómo aterrizamos el crecimiento inclusivo?
Si el 2026 se perfila como el año de la consolidación, los gobiernos y el sector privado deben pasar de la resistencia a la propuesta. Aquí tres ejes de innovación social para aprovechar el impulso:
- Digitalización con propósito: No basta con tener internet; se requiere infraestructura para que la economía digital genere empleos locales técnicos, no solo de consumo.
- Sistemas de cuidados: Georgieva ha sido enfática en que la participación laboral femenina es la “palanca olvidada” del crecimiento. Invertir en sistemas de cuidado profesional es inversión en productividad.
- Reconversión de habilidades (Upskilling): Con un crecimiento del 3.3%, la demanda de nuevos perfiles técnicos aumentará. La educación debe ser tan ágil como el mercado.
El anuncio en Davos nos quita un peso de encima: el colapso no llegó. Pero la “increíble resiliencia” tiene un límite si no se nutre con políticas que reduzcan las brechas de desigualdad. El 3.3% es el lienzo; la forma en que pintemos el bienestar social en él definirá si esta década será recordada por su recuperación o por sus oportunidades perdidas.
¡Queremos escucharte!
- ¿Sientes que este crecimiento del 3.3% se refleja en tu entorno o sigue pareciendo una cifra lejana?
- ¿Cuál crees que es la innovación social más urgente para que este crecimiento sea realmente inclusivo?
- ¿Qué país de la región crees que está liderando mejor esta “resiliencia” económica?
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