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Identifican proteína clave del cáncer de mama más agresivo

El cáncer más agresivo podría tener un punto débil, científicos argentinos logran frenar tumores triple negativos en ratones al bloquear la proteína ID4.

Por Redacción Latank

El cáncer de mama triple negativo avanza rápido, afecta con frecuencia a mujeres jóvenes y tiene menos opciones de tratamiento. Pero un hallazgo científico en Argentina abre una ventana de esperanza: una proteína llamada ID4 podría ser el motor oculto de su agresividad.

Este subtipo no responde a terapias hormonales ni a tratamientos dirigidos contra HER2, lo que limita las alternativas clínicas y favorece su rápida progresión. Comprender qué lo impulsa a crecer es clave para cambiar ese escenario.

La investigación: apagar el “acelerador” tumoral

Un equipo del Conicet y la Universidad Nacional de Cuyo, liderado por Carla Toro, Sebastián Real, Sergio Laurito y María Teresita Branham, identificó que niveles elevados de ID4 favorecen la multiplicación, invasión y resistencia de las células tumorales.

El estudio, publicado en NPJ Breast Cancer, mostró que al bloquear o eliminar ID4, los tumores pierden agresividad y reducen su crecimiento.

Resultados prometedores en laboratorio y animales

Los científicos utilizaron:

  • Edición genética CRISPR-Cas9
  • ARN de interferencia
  • Un compuesto experimental llamado AGX51

En ratones, el tratamiento:

  • Redujo el tamaño de los tumores
  • Evitó metástasis pulmonares
  • Restauró la función del gen BRCA1
  • Activó la proteína p21, que frena la multiplicación celular
  • No mostró daños en órganos ni pérdida de peso

“Este trabajo se enmarca en la ciencia básica, indispensable para que el conocimiento se traduzca en aplicaciones médicas”, explicó María Teresita Branham.

Los investigadores advierten que no todos los tumores dependen igual de ID4 y que aún faltan años de estudios antes de llegar a ensayos clínicos en humanos. Aun así, el hallazgo es clave: ya existen moléculas en desarrollo que apuntan a degradar proteínas de esta familia, lo que acelera el camino hacia nuevas terapias.

Este avance no es una cura inmediata, pero sí una señal potente: invertir en ciencia básica salva tiempo, vidas y futuros. Cada proteína entendida es un paso menos hacia la incertidumbre.

Si la ciencia puede encontrar el “interruptor” de un cáncer agresivo, ¿por qué seguimos subestimando la investigación pública? ¿cuántas soluciones esperan aún ser descubiertas en los laboratorios?

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