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Bacteria mexicana que devora plástico en días, no siglos

Bacteria mexicana que devora plástico en días, no siglos

Investigadoras de la UNAM descubren en el Golfo de México una bacteria capaz de degradar hasta 30% de poliuretano en solo 15 días, una posible alternativa frente a la crisis global del plástico

Por Redacción Latank

Mientras el mundo se ahoga en plástico, una respuesta inesperada emergió a mil metros de profundidad en el Golfo de México. Investigadoras de la UNAM identificaron una bacteria con la capacidad de degradar plástico en tiempo récord, un hallazgo que podría cambiar la forma en que enfrentamos uno de los problemas ambientales más graves del siglo XXI.

El mundo enfrenta una crisis plástica sin freno

Desde su invención, la humanidad ha producido más de 8.300 millones de toneladas de residuos plásticos. De esa montaña global, solo 9% se recicla, mientras que 79% termina acumulado en suelos, ríos y océanos, según datos recopilados por Marine Pollution Bulletin.

El poliuretano —presente en espumas, adhesivos, recubrimientos y textiles— es uno de los materiales más difíciles de eliminar. Cada año se producen 18 millones de toneladas, pero menos del 30% logra reciclarse, lo que explica su presencia incluso en glaciares y profundidades marinas.

Biotecnología desde México

El equipo del Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM, liderado por Liliana Pardo López y Nallely Magaña Montiel, identificó que la bacteria Stutzerimonas frequens (GOM2) puede degradar hasta 30% del poliuretano en apenas 15 días.

El microorganismo forma parte de una colección de 300 cepas recolectadas desde 2015 durante campañas oceanográficas. Aunque el 80% mostró capacidad para degradar plásticos, solo unas cuantas lograron actuar sobre distintos tipos de materiales, destacando esta bacteria por su eficiencia.

“La región del Golfo de México tiene bacterias acostumbradas a metabolizar hidrocarburos. Esa adaptación explica su capacidad para degradar compuestos complejos como los plásticos”, explicó Pardo López.

Uno de los mayores riesgos de degradar plástico es la generación de subproductos tóxicos. Para evaluar este impacto, el equipo realizó pruebas con embriones de pez cebra, expuestos a residuos plásticos tratados con la bacteria.

Los resultados fueron contundentes: la mortalidad disminuyó en 80%.
“Esta cepa revirtió con éxito la letalidad embrionaria del poliuretano mediante su biodegradación”, señala el estudio publicado en Marine Pollution Bulletin.

Además, los residuos generados mostraron potencial para bioplásticos y compuestos con propiedades antifúngicas y antimicrobianas, abriendo la puerta a nuevos usos industriales.

Lo que sigue: consorcios microbianos y soluciones reales

Las investigadoras reconocen que ningún microorganismo puede hacerlo todo. El siguiente paso es crear consorcios bacterianos, donde distintas cepas trabajen juntas para degradar polímeros, aditivos, colorantes y otros compuestos presentes en los plásticos comerciales.

“La meta es desarrollar productos aplicables, incluso sobres de bacterias que puedan ayudar a reducir el impacto ambiental de los residuos”, adelantó Pardo López.

Esta historia demuestra que la innovación climática también se gesta en los laboratorios públicos, con ciencia mexicana y visión de largo plazo. No se trata de una solución mágica, sino de una herramienta poderosa dentro de un cambio sistémico que aún exige reducir consumo, repensar materiales y responsabilizar a la industria.

Si la naturaleza ya encontró la forma de digerir el plástico, ¿estamos listos para cambiar la manera en que lo producimos y desechamos? ¿Apostaremos por la ciencia como aliada real contra la contaminación?

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