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¿Por qué las luces navideñas desechables son clave para entender la crisis de la iluminación?

De las luces navideñas desechables al diseño responsable: la crisis invisible de la iluminación en México

Por: Samantha Nolasco (@aguunda)

Datos de impacto:

  • 60 % de la energía destinada a iluminación exterior en México se desperdicia por luminarias mal diseñadas
  • 20 % de la electricidad consumida en hogares mexicanos se destina a iluminación
  • 1.1 a 1.5 millones de toneladas de residuos eléctricos y electrónicos (RAEE) se generan cada año en México; las luminarias representan una parte significativa dentro de esta categoría.
  • Menos de 10% de los RAEE en México se reciclan formalmente; el resto termina en rellenos sanitarios, tiraderos clandestinos o almacenado en hogares y bodegas, incluyendo lámparas con mercurio.
  • 1 tonelada de CO₂ se evita por cada 1.2 toneladas de residuos electrónicos reciclados; la falta de reciclaje de luminarias implica emisiones evitables a gran escala.
  • 88 % menos emisiones de CO₂ produce una lámpara LED eficiente frente a una incandescente para generar la misma cantidad de luz a lo largo de su vida útil.
  • Millones de aves migratorias mueren cada año en Norteamérica por desorientación causada por iluminación artificial nocturna; México forma parte de estas rutas migratorias críticas.
  • Hasta 90 % de las estrellas visibles a simple vista desaparecen en zonas urbanas mexicanas por el brillo artificial del cielo nocturno.

Cada diciembre, millones de hogares se adornan con series de luces navideñas, a menudo compradas de manera rápida y barata. Estas luminarias, generalmente de potencia y flujo lumínico muy bajo, se consideran simplemente un acento decorativo sin una regulación técnica per se. 

Sin embargo, el destino de esas luces —baratas y, a menudo, destinadas a fallar y ser reemplazadas al año siguiente,— simboliza una problemática mucho más profunda en la cultura de la iluminación: la desatención a la calidad, la durabilidad y el impacto en la salud humana y el medio ambiente.

Detrás de la idea de que la iluminación sólo debe “prender y alumbrar”, existe una industria de ingeniería y diseño que busca revertir este paradigma de consumismo, ofreciendo soluciones integrales y sustentables que priorizan el bienestar del usuario.

“Estamos muy acostumbrados a este consumismo de ‘cómpralo barato y cómpralo otra vez, no pasa nada, es desechable. Los foquitos de Navidad que conocemos pues son de una potencia super bajita, ¿no? De un flujo lumínico muy bajito. Obviamente el tema del consumismo es claro, tiene mucho que ver en tomar decisiones más responsables, o sea, cuando estemos viendo un producto, ver, ¿qué calidad de producto es? ¿Qué garantía tiene precisamente, tiene cambio de insumos o no? Si se me echa a perder uno, ¿qué va a pasar? O sea, son ese tipo de decisiones que sí debemos tomar en cuenta porque podemos caer en ese consumismo, en el compra una barata, si ya no vuelve a aprender el siguiente año, no pasa nada, te compras otra”, nos dice Fer Zamora, directora de Zeraus México.

¿Qué es la alteración del ciclo circadiano?

La iluminación va mucho más allá de simplemente encender un espacio; tiene un efecto muy importante en el ser humano, aunque la sociedad no esté completamente sensibilizada al respecto. Uno de los conceptos cruciales que se está utilizando en el sector es el ciclo circadiano, el cual describe el comportamiento natural de la luz solar,.

La luz del sol cambia a lo largo del día: es más cálida y tenue al amanecer (alrededor de las 6 de la mañana), aumenta su temperatura de color (volviéndose más fría, alcanzando quizás 4000 Kelvin) alrededor del mediodía, cuando necesitamos estar más alertas y activos, y luego regresa a los tonos cálidos del atardecer para permitir la relajación,.

El problema surge cuando la iluminación artificial ignora este reloj biológico. Es común llegar a una oficina y encontrar una luz super fría, diseñada para mantener a la gente despierta. Sin embargo, pasar ocho horas bajo una luz fría interrumpe el ciclo circadiano, impidiendo que el cuerpo se relaje y produzca hormonas como la melatonina, esencial para inducir el sueño. Esta alteración contribuye al estrés y a problemas de insomnio.

Como respuesta, fabricantes de soluciones de ingeniería y diseño en México, como Zeraus, están desarrollando productos de vanguardia. Un ejemplo son los productos fabricados con el sistema Lutron integrado y la tecnología Athena Wireless Node, que permiten desarrollar proyectos capaces de replicar el ciclo circadiano de manera artificial, enfocándose en el bienestar del usuario.

Una lucha invisible contra el desecho

El sector de la iluminación, al igual que el de la ropa o los electrónicos, se enfrenta al desafío de los productos extranjeros de bajo costo y baja calidad. El primer filtro para el cliente final suele ser el precio. No obstante, una luminaria barata no solo puede tener una vida útil muy corta, sino que puede afectar la visión o la correcta percepción del color.

Para evitar caer en el consumismo de “cómpralo barato y tíralo”, es fundamental buscar el asesoramiento de un profesional de iluminación quien puede guiar la elección del producto basándose en características técnicas esenciales, como el Índice de Reproducción Cromática (IRC). El IRC mide qué tan real es el color de luz generado en relación al sol (que es el 100% de referencia). Una luminaria con un IRC bajo (por ejemplo, 70 o menos de 80) puede afectar nuestra visión y la percepción de los colores.

La solución a largo plazo contra el desecho es la fabricación de alta calidad y la responsabilidad postventa. Zeraus es una de las pocas empresas mexicanas que diseñan y fabrican íntegramente sus productos en el país, utilizando insumos técnicos de los mejores fabricantes del mundo (LEDs, fuentes de poder, ópticas), apuestan por la durabilidad.

Lo que reduce drásticamente el desecho de luminarias de bajo costo y baja durabilidad, ya que la mayoría de la energía utilizada para iluminar con lámparas tradicionales proviene de combustibles fósiles como el petróleo y el carbón, lo que significa que su uso contribuye a la emisión de gases de efecto invernadero.

Además, ser fabricantes permite ofrecer un servicio clave para la sustentabilidad: la reparación. Si un luminario de alta calidad, que maneja garantías de hasta cinco años, llega al final de su vida útil (por ejemplo, su LED o fuente de poder se agota), el cliente puede enviarlo para que se repare. Esto significa que no se tiene que comprar una luminaria nueva y tirar la anterior, sino que se hace una reparación o modificación, impactando positivamente en el medio ambiente.

Combatiendo la contaminación lumínica

La falta de cultura en iluminación también ha llevado a una contaminación lumínica brutal en las grandes ciudades mexicanas, donde la cantidad excesiva de luz impide ver las estrellas. Esta sobreiluminación no solo es una preocupación ambiental afectando los ciclos de la naturaleza, árboles y animales, sino que a menudo no garantiza un confort lumínico.

Existe una tendencia a pensar que la solución para la seguridad en espacios públicos es simplemente “poner un reflector y que parezca estadio”. Sin embargo, existen asociaciones y foros en México que están promoviendo conversaciones para evitar estas prácticas. La respuesta es crear proyectos con visibilidad y confort lumínico, diseñados para utilizar técnicas variadas como iluminación indirecta, downlight o uplight.

Un parque, por ejemplo, tiene múltiples necesidades que cubrir: la seguridad, la circulación, y el diseño. Si un espacio está bien iluminado de manera integral, no solo es más seguro (ayudando a la visibilidad de cámaras y policía), sino que invita a la gente a utilizarlo por las noches, produciendo beneficios a nivel urbano y social. Para lograr esto, es vital que quienes tienen proyectos de iluminación no los desestimen, sino que se acerquen a profesionales que aseguren que el proyecto sea un bien común y amigable con el entorn,.

Al final, la solución a la problemática de la iluminación recae en decisiones informadas y responsables. Así como se busca elegir ropa que no sea desechable, es fundamental elegir fuentes de luz que apuesten por la ingeniería, la calidad mexicana y la durabilidad, dejando atrás la mentalidad de “si se echa a perder, la cambiamos”.

Preguntas para pensar Latank:

  • ¿Sabías que la luz de tu oficina podría ser la causa de tu insomnio?
  • ¿Estarías dispuesto a invertir más en una luminaria si supieras que es reparable y fabricada en México?
  • ¿Qué zonas de tu ciudad crees que necesitan una iluminación más humana y menos contaminante?

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